Buenas noches a todos, queridos camaradas de la trasnoche! Su querido blogger volvió luego de su temporal exilio cerebral para dejarles otra de nuestras clásicas discusiones de temas pelotudos que a nadie terminan por importarle.
Para comenzar, permítanme hacer una introducción a lo que me llevó a pensar por tercera vez en mi vida.
Hace unos cuantos meses, iba en el glorioso 161 rumbo a mi puesto de trabajo. Como acostumbro a hacer cada vez que voy en bondi al trabajo, llevaba conmigo un libro. No hacía mucho que venía leyendo el libro, sin embargo ya había logrado atraparme. La simpleza del texto combinado con lo atrapante de la trama venían haciendo estragos en mi paladar mental. Ésto podría haber seguido como una feliz historia, en la cual el pibe podría seguir leyendo el libro hasta que todo termine en una fagocitación mutua, donde la trama se devoraría por completo el poder de atención del chico, o el chico terminaría por leer todo el libro sobre el bondi de la emoción.
Pero no. Como siempre, algo tiene que pasar.
Todos sabemos que la vida es un ligero equilibrio que de un momento a otro puede derrumbarse con una simple acción. Bueno, a modo de ejercicio mental quiero que se imaginen una situación de total equilibrio, ya sea un dominó, un juego de palitos chinos a punto de sucumbir, un yenga cercenado de jugadas, cualquier cosa. Una vez terminada la tarea, quiero que sobre ésa imagen tiren una bomba nuclear, que borre con todo lo que hasta ese momento podía llamarse "estructura en pie".
Una vez generada la imagen, paso a explicarles el sentido de toda ésta vuelta. Cuando me propongo leer un libro, siempre intento evitar sacarle expectativas a la trama. Ésto intento lograrlo omitiendo la lectura del lomo y del prólogo. Quiero que la historia entre por vía intra-venosa. Éstas pequeñas referencias al libro o al autor suelen adelantar algo de la historia, que no siempre queres saber de antemano. Ésto no hace más que atacar directamente a tu imaginación, ya que te quita las posibilidades de ir armando un posible futuro para la trama. Te encasillan el destino de la historia sin margen de voladura de mentes. Ésto es lo que definitivamente no me gusta ni un poco.
Como para redondear la idea del libro que empecé a contarles, yo sabía perfectamente lo que había tanto en el lomo como en el prólogo y es por eso que evitaba su lectura. Ésto se dio hasta que un alma perdida por el mundo, que hoy no recuerdo, me preguntó de qué se trataba ese libro del que yo tan bien venía hablando. Como para no mandarme ninguna macana adelantando nada que yo no desearía que me cuenten, decidí simplemente cerrar momentaneamente el libro, marcando la hoja de lectura con algún dedo, para leer por un segundo el lomo, resumiendo así en no más de un par de párrafos el libro entero. Ahí me encontraba yo, leyendo como un potencial comprado el lomo de un libro, cautivando a alguien más para que finalmente compre la obra. Nada varía de lo que yo hubiese contado, la simple historia de un muchacho en Alemania, durante la década del '30 aproximadamente. Éste muchacho comienza una relación sentimental con una mujer bastante mayor que él.
Hasta éste punto llegaba mi conocimiento de la historia y es ahora cuando quiero que vuelvan a trabajar con su imaginación. Quiero que pongan su mejor cara de "hey, yo no quería saber eso" y lean el siguiente párrafo.
Es entonces cuando la mujer desaparece por completo. El muchacho no vuelve a verla hasta dentro de muchos años, una vez recibido de abogado, durante un juicio.
¿Por qué? Si yo sabía que ALGO iba a pasar en la trama. ¿Por qué me robé a mí mismo el gusto de girar el picaporte y ver lo que pasaba justo detrás de la puerta que tenía en frente? Con esos simples párrafos, toda mi emoción se vio consumida, es más me tomó un tiempo retomar la lectura de tal libro. Obvio, una vez retomado, la situación que había vivido ya era parte de la historia y no me influenciaba más. Sin embargo, ésto nos sirve a modo de aprendizaje (junto con otras tantas cosas que suelen pasar). Cuando uno sabe perfectamente lo que va a pasar, no hay vuelta que darle, el destino siempre está ahí para darnos vuelta la cara de un cachetazo. Y ojo que no creo en un destino azaroso, creo en las causalidades, no hay CASI nada que se de por puro azar. En cambio, creo en las causalidades de la vida, creo que casi toda reacción puede ser como mínimo prevista. Es por eso entonces, resumiendo, para variar, a modo de conclusión, que es de las experiencias de lo que hay que aprender.
Entonces, si ustedes van felices por la vida leyendo un libro y alguien les pregunta de qué se trata, lo mandan bien a cagar. ¿Capisce?
PD: Mierda que me tomó tiempo sacar éste post. Más de 5 meses. Creo que no valía la pena el esfuerzo. Ble, acá lo tienen, espero que lo hayan disfrutado.
Para que decirte que no si sí... Yo soy un eterno enemigo de los prólogos, odio lo que te hacen en eso textos más o menos cortos en los que te cortan el polvo antes de meterte en el libro. En cuanto al lomo, sí suelo verlo mientras revuelvo libros en las librerías... cosa que sólo hago cuando no tengo ninguna referencia o recomendación del libro.
ResponderEliminarTengo otra amiga que también es anti-prólogos... deberíamos elevar nuestras quejas y lograr convertirlos en póstlogos... No creo que a nadie ofenda el comentario de un erudito al final de una obra cualquiera.