22 ago 2009

Realidades paralelas

¿Como es que se hace para saber en qué realidad está sumergido cada uno de nosotros? ¿Existe acaso alguna especie de GPS que nos guíe de la vigésimocuarta a la trigésimosegunda? Pero primordialmente, antes de hacernos éstas preguntas sin respuesta deberíamos reflexionar un minuto, ¿es que existen tales alternativas a la cruda rutina diaria? Para tal fin intentaremos ahondar en otra de las clásicas reflexiones pelotudas que a nadie le importa para intentar llegar a una conclusión. O por lo menos sostener alguna opiñión. O bueno, arrimar el bochin.

No sé qué clase de infancia hayan tenido ustedes, pero la mía fue una un tanto solitaria. Empecemos teniendo en cuenta que pasaba muchas horas solo hasta que mis padres volviesen de sus respectivos trabajos, lo que generalmente derivaba en un consumo irracional de televisión por cable. Llendo al hecho de que era un retoño, los únicos canales que miraba eran los infantiles. Como ustedes sabrán, dichos canales están REPLETOS de publicidades de juguetes infantiles y como para no ser la excepción a la regla, yo solicitaba tooodos y cada uno de ellos a mis progenitores. Ellos me proveían de unos cuantos, no lo puedo negar, pero yendo al caso, la proporción de juguetes recibidos sobre la cantidad solicitada no es muy alentadora.
Ahora, habiendo aclarado éste punto, ¿para qué me puse a citar lo que me pasó a mí en mi infancia si yo en realidad quería hablar de mundos alternativos en una forma más generica?
Para tener dos ejes claros sobre los cuales apoyarmes para poder taparles la boca y que terminen por darme la razón sobre lo que planteo.

1. La televisión

Sip, la misma que nos enriquece el saber de relaciones amorosas entre personajes que jamás conoceremos y que tampoco nos importan, la misma que nos mostró en vivo y en directo suicidios, gente morir a la salida de un incendio, choques infernales, debates sin sentido en el senado y muchas otras cosas más; ella es la que nos roba, con cada minuto de hipnosis, nuestra preciada chispa imaginativa. Planteenselo así, ustedes nacen, tienen en la cabeza una lechuga por cerebro, no saben nada. Durante los primeros años aprenden a reconocer lo que es denominado por esos seres enormes como "realidad". Pero claro, por supuesto, la criatura crece y cada vez requiere menos atención de los padres, lo que permite una mayor dispersión de los mismos y suponiendo a la vez una ampliación en la variedad de actividades que el retoño puede realizar estando solo. Es entonces cuando el diablo asoma la cola. La tele aparece como un gran factor. Ella es uno de los pocos objetos en el mundo capaz de mantener a un niño quieto por años. ¿Pero a qué costo? Al de disminuir la capacidad imaginativa de nuestros benjamines (mi perro se llama Benjamín ^^). La televisión va empapelando la cavidad ósea con imágenes, imágenes que llegan para quedarse, tapando las ya existentes en nuestras paredes, pisando nuestra realidad existente. Teniendo en cuenta ésta situación, a ésta altura de nuestras vidas, ya habremos pasado por 3 realidades diferentes, y todo sin darnos cuenta:

-la vida adentro de nuestras madres
-la pseudo realidad adquirida a través de nuestra familia
-la impuesta por el tele

Si el ser humano, habiendo vivido tan solo un puñado de años, es capaz de atravesar 3 realidades diametralmente opuestas, imaginense la cantidad de mundos alternativos que un tipo puede llegar a atravesar durante toda una vida. El numero puede llegar a ser tan alto que un nuevo paradigma sobre el infinito debería ser planteado.

2. Los juguetes

Éstos instrumentos son también conocidos como los hijos bastardos de una de las más grandes actividades humanas, la actividad lúdica. Así es, años atrás, el ser humano para divertirse, recurría a éstas en forma desmedida. Las actividades incluían, correr alrededor de un palo hasta perder el sentido de orientación, pegarle a una cabra descontroladamente hasta arrancar la vida de la misma, entre muchas sin sentido. Todo ésto fue llevado adelante por generaciones enteras, sin siquiera una sola objeción. Ésto se dio hasta el momento en que la sociedad empezó a formarse como tal, gestando un complejo entramado de relaciones personales y comerciales. Fue en ese momento en que las actividades lúdicas pasaron a quedar en un segundo plano, relegadas atrás de las obligaciones. Con el pasar de los años, la actividad no-lúdica en la vida paso a tener una relevancia mucho mayor, dejando cada vez un margen menor para la recreación del ser humano. Ésto resulta fácil de imaginar, más aún viviendo en la sociedad. La carrera por el éxito es uno de los primeros ítems que saltan a la luz cuando hacemos un recuento de los objetivos más comunes del ser humano. ¿Cómo podemos pretender que una actividad que cuenta con un 7% de productividad para nuestras vidas, como puede llegar a ser juntarse con amigos a precticar un deporte, pueda acaso llegar a competir su posición con una buena cantidad de horas de estudio? Cualquiera, hasta el más idiota sabe que una buena formación dará a largo plazo mucho mayores satisfacciones que un rato de "hombre que sigue a la pelotita". ¿Pero acaso nos importa ésta reflexión? ¿Acaso alguien debate tantas cosas antes de ponerse las zapatillas? No lo creo.

Ahora, si el título de éste párrafo era JUGUETES, ¿por qué terminé hablando de responsabilidades del mundo de los adultos?

Simple, el niño, por su condición de niño, quiere jugar constantemente, divertirse. Las responsabilidades le son impuestas por sus responsables (no por nada son llamados de ésta forma). Él únicamente quiere correr y agotar todas sus energías. Es entonces cuando empieza a intervenir el tema antes citado. ¿Cómo carajo pretenden que el pibe se divierta si al lado tiene una maceta con forma de padre que no hace más que leer sus interesantes libros y encomendarle el cuidado de su hijo a un par de bichos malformados de plástico? Convengamos que el panorama para el pequeño a ésta altura es más que oscuro. Es entonces cuando el muchacho recurre a lo más cercano que tiene a la diversión. Haciéndole creer a sus padres/tutores/responsables, que él es un chico feliz con sus cachos de PVC, cuando en realidad no es así, el cucurrumín comenzará a gestar mundos, vidas, personajes, libros, realidades altenativas. Todo ésto con el obvio y principal objetivo de escaparse de la vida de mierda que tiene. Es entonces cuando los árboles pasan a ser naves intergalácticas, helicópteros, aviones o dinosaurios. Demos por descontado que los retoños tendrán como mínimo 5 o 6 amigos imaginarios. Ésto los ayudará a reforzar su interacción social, generando un vínculo forjado a base de la ayuda mútua. El bicho protejerá a josecito de los monstruos de abajo de la cama mientras que nuestro repollito en cuestión proveerá de legítimo y duradero afecto a OLGA. Imaginando, para variar, que por cada amigo, bicho, nave, auto o cosa que el muchacho llegue a inventar en su mente, existirá una realidad alternativa, estaremos hablando de una incalculable cantidad de mundos paralelos.

Para concluir con ésta reflexión pelotuda que no le importa a nadie, permítanme dejar planteada la siguiente tarea para el hogar. Cada uno de ustedes, mis queridos lectores, deberá proponerse a hacer un trabajo de recopilación de datos, recuerdos, memorias de su infancia. Una vez colectados todos los datos, plantéense la siguiente pregunta: ¿en qué realidad me habré quedado?

2 comentarios:

  1. A propósito…
    Algunos afortunados habitamos Realidades q son atravesadas por otras Realidades como una gran autopista con curvas empalmes bifurcaciones y desvíos.
    La cantidad de realidades que transitamos paralelamente determina la riqueza de nuestra existencia. Todo lo que nos rodea en un plano puede disparar la creación (voluntaria o involuntaria) de otros planos que customizaremos con más elementos - tangibles o frutos de nuestra más estimulada imaginación- a piacere.
    Y así vamos, entre realidades no siempre reales pero sí siempre propias.
    Por eso NO MIRE TV. INVENTE SU PROPIA FICCION.
    guiones, personajes, escenografias y tramas abundan en la “vida real”.

    Perdón, vi luz y entré…

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  2. es buena la de las realidades interconectadas con autopistas...

    con respecto al tema de la TV... no por nada no tengo cable ;)

    y por el comentario, no por nada la tengo a daria ahí imponiendo el orden en el hall de entrada...

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