¿Por qué delegamos en otros lo que en verdad depende de nosotros? Alejándonos bastante del término previamente mencionado, pretendo acercarme cada vez más a lo real. A lo que se enfrenta día a día en la vida, donde la gente viaja en tren y debe plata a entidades financieras usureras. ¿Será que en realidad pensamos que aquellas responsabilidades que están bajo nuestra responsabilidad no son lo suficientemente importantes como para que sean manejadas por nosotros mismos? Porque tal vez es así, los pequeños seres que viven adentro tuyo dicen: "no negro, yo no tengo que andar perdiendo tiempo en ésto, andá pensando en alguna solución para sacártelo de encima". Sisi, recurriendo de nuevo a la imagen de los pequeños tipitos timoneando nuestro cuerpo cual galeón español para representar ideas, let me be.
Volviendo al tema de la delegación de responsabilidades, se me cruzan frases de mi tía del estilo: "es tanto más fácil echar culpas al destino que hacerse cargo de la realidad que uno vive", u otro clásico como: "cree en las causalidades, no en las casualidades". Frases como estas abundan en nuestro mundo, ¿pero en lugar de preocuparnos por lo que se dice o se deja de decir, por qué no hay actitudes claras sobre temas como éste? ¿Por qué es que no surge de la población el cambio de mentalidad? Lamentablemente, la respuesta es una. Es más fácil. Sé que es algo que sabemos todos y que simplemente omitimos para poder continuar con nuestra rutinaria y circular vida., pero es algo que se debe enfrentar (no me incluyo porque al exponer ésto me veo excluido de cualquier acusación ???). Ahora es cuando ustedes, mis vivarachos lectores me dicen: "che, boludo, ¿por qué vivís haciendo preguntas y no me batís la posta?". Por que no la tengo, manga de pelotudit@s. Sin embargo, sí podemos dar vueltas y pulir vagas ideas sobre qué hacemos o dejamos de hacer. Permítanme volver para ello sobre una frase de tía muy jugosa que puse en juego palabras atrás.
Creer en las causalidades, no en las casualidades. Ésto claramente es una simplificación de uno de los principios fundamentales de la física, acción y reacción (no me pregunten cual es, porque no lo sé). Para cualquier evento que suceda en la vida habrá una debida reacción. Simple, conciso y a los bifes, vos te mandás una cagada, te la ponen; hacés algo bien, recibís una sabrosa recompensa. Éste principio puede verse a diario en la vida cotidiana. Si te clavás una facturita de más los viernes, está claro que vas a subir de peso. Si te la pasas por la vida puteando contra todo el mundo y menospreciando al resto, es obvio que para el día del amigo vas a estar acompañado por una pared 15 cm de espesor y una planta de oficina, con suerte. Podríamos encontrar ejemplos por todos lados, en las parejas, en las relaciones laborales, en las parejas laborales, sin embargo, ni juntando todos éstos casos lograríamos cambiar la mentalidad de muchos. Todos esos ilusos que viven creyendo que la vida es una sucesión de casualidades y que los actos que uno lleva adelante no tienen significación sobre la trama principal de nuestras vidas. Si un alguien un día decide ponerse a salir con otro alguien, y ese otro alguien a su vez ya tiene un alguien en quien pensar, el tema no puede terminar bien. El primer alguien debería haber previsto que ésto era un problema antes de meterse en tal embrollo, pero ubiquemonos en la situación que ésto no fue previsto. El tipo va a salir dolido, obviamente, diciendo que fue mala suerte, que no tuvo la gracia de su lado.
NOT
Flaco, hacete cargo, puede ser que los hechos no hayan dependido directamente de vos, pero la cuestión de admitir que vos sabias que era un bardo y que no deberías haberte metido nunca es algo que te da fortalezas. De paso, una pequeña cuota de veracidad que nunca está de más. La verdad es que por más que hagamos fuerzas e intentemos tomar responsabilidad por tales actos, estamos fuimos concebidos para desligarnos de las responsabilidades. Si no es así, explíquenme de donde sale DIOS. Dios es el principal ejemplo para que me den el pie en ésta. ¿No lo hicieron todavía? Pffffffffff, ¿voy a tener que taparles la boca con un ejemplo? Ubiquense en la peor situación límite que hayan experimentado en sus vidas. Ahora intenten recordar qué fue lo primero que hicieron en ese momento. Puedo asegurarles que no fue pensar en un matambre tiernizado al roquefort. Fue más bien pedir que ALGO o ALGUIEN los ayude y como la imagen del dios ya está bastante instaurada en la sociedad, uno no hace más que ponerle nombre al personaje imaginado. Convengamos que éste muchacho omnipotente tiene una de las mejores campañas de marketing ever encima. Es conocido por el mundo, masas enteras se movilizan por él y a su vez no se lo conoce. Es un genio. Yo cuando sea grande quiero ser como él.
Si sienten ofendidos de alguna forma por este post, por favor, no dejen de comunicarselo a mi inodoro. Él sabrá proveerles una respuesta acorde a sus necesidades.
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