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14 ago 2009

Mando delegado

Hace un par de días, mientras cumplía con mis responsabilidades laborales, tuve la oportunidad de usar una de las palabras más usadas dentro de las organizaciones más abiertas de mente hoy día, Empowerment. Si vamos a cualquier diccionario medianamente actualizado encontraremos definiciones como la siguiente: "Empowerment refers to increasing the spiritual, political, social or economic strength of individuals and communities. It often involves the empowered developing confidence in their own capacities." Como bien lo dicen, es la idea de delegar en alguien alguna responsabilidad o tarea y y mediante ello aumentar en ésta persona o personas la confianza, entre otras cosas. Una vez aclarado éste punto podemos llegar a pensar, y generalmente estaremos en lo correcto, que ésta acción es positiva, genera actitudes y respuestas mucho mejores que lo que normalmente podríamos esperar de una persona. ¿Pero por qué aclaro ésto? ¿Por qué quedó ésta palabra en mi mente dando vueltas? Sinceramente, creo que ésta pregunta no podrá ser respondida, al menos por el momento. Sin embargo, ésta fijación generó un efecto secundario en mí. Estimuló mis receptores auditivos, o lo que normalmente llamamos orejas. Sip, crease o no, una palabra de mierda me hizo estar toooooda la tarde y lo que va de la noche procesando frases y palabras con el fin único de armar un mapa mental, sacando conclusiones no vistas antes. O tal vez sí vistas antes, pero no tenidas en cuenta. Admito que muchos ya hablaron de ésto, sin embargo hoy tengo ganas de hacerlo también.

¿Por qué delegamos en otros lo que en verdad depende de nosotros? Alejándonos bastante del término previamente mencionado, pretendo acercarme cada vez más a lo real. A lo que se enfrenta día a día en la vida, donde la gente viaja en tren y debe plata a entidades financieras usureras. ¿Será que en realidad pensamos que aquellas responsabilidades que están bajo nuestra responsabilidad no son lo suficientemente importantes como para que sean manejadas por nosotros mismos? Porque tal vez es así, los pequeños seres que viven adentro tuyo dicen: "no negro, yo no tengo que andar perdiendo tiempo en ésto, andá pensando en alguna solución para sacártelo de encima". Sisi, recurriendo de nuevo a la imagen de los pequeños tipitos timoneando nuestro cuerpo cual galeón español para representar ideas, let me be.
Volviendo al tema de la delegación de responsabilidades, se me cruzan frases de mi tía del estilo: "es tanto más fácil echar culpas al destino que hacerse cargo de la realidad que uno vive", u otro clásico como: "cree en las causalidades, no en las casualidades". Frases como estas abundan en nuestro mundo, ¿pero en lugar de preocuparnos por lo que se dice o se deja de decir, por qué no hay actitudes claras sobre temas como éste? ¿Por qué es que no surge de la población el cambio de mentalidad? Lamentablemente, la respuesta es una. Es más fácil. Sé que es algo que sabemos todos y que simplemente omitimos para poder continuar con nuestra rutinaria y circular vida., pero es algo que se debe enfrentar (no me incluyo porque al exponer ésto me veo excluido de cualquier acusación ???). Ahora es cuando ustedes, mis vivarachos lectores me dicen: "che, boludo, ¿por qué vivís haciendo preguntas y no me batís la posta?". Por que no la tengo, manga de pelotudit@s. Sin embargo, sí podemos dar vueltas y pulir vagas ideas sobre qué hacemos o dejamos de hacer. Permítanme volver para ello sobre una frase de tía muy jugosa que puse en juego palabras atrás.
Creer en las causalidades, no en las casualidades. Ésto claramente es una simplificación de uno de los principios fundamentales de la física, acción y reacción (no me pregunten cual es, porque no lo sé). Para cualquier evento que suceda en la vida habrá una debida reacción. Simple, conciso y a los bifes, vos te mandás una cagada, te la ponen; hacés algo bien, recibís una sabrosa recompensa. Éste principio puede verse a diario en la vida cotidiana. Si te clavás una facturita de más los viernes, está claro que vas a subir de peso. Si te la pasas por la vida puteando contra todo el mundo y menospreciando al resto, es obvio que para el día del amigo vas a estar acompañado por una pared 15 cm de espesor y una planta de oficina, con suerte. Podríamos encontrar ejemplos por todos lados, en las parejas, en las relaciones laborales, en las parejas laborales, sin embargo, ni juntando todos éstos casos lograríamos cambiar la mentalidad de muchos. Todos esos ilusos que viven creyendo que la vida es una sucesión de casualidades y que los actos que uno lleva adelante no tienen significación sobre la trama principal de nuestras vidas. Si un alguien un día decide ponerse a salir con otro alguien, y ese otro alguien a su vez ya tiene un alguien en quien pensar, el tema no puede terminar bien. El primer alguien debería haber previsto que ésto era un problema antes de meterse en tal embrollo, pero ubiquemonos en la situación que ésto no fue previsto. El tipo va a salir dolido, obviamente, diciendo que fue mala suerte, que no tuvo la gracia de su lado.

NOT

Flaco, hacete cargo, puede ser que los hechos no hayan dependido directamente de vos, pero la cuestión de admitir que vos sabias que era un bardo y que no deberías haberte metido nunca es algo que te da fortalezas. De paso, una pequeña cuota de veracidad que nunca está de más. La verdad es que por más que hagamos fuerzas e intentemos tomar responsabilidad por tales actos, estamos fuimos concebidos para desligarnos de las responsabilidades. Si no es así, explíquenme de donde sale DIOS. Dios es el principal ejemplo para que me den el pie en ésta. ¿No lo hicieron todavía? Pffffffffff, ¿voy a tener que taparles la boca con un ejemplo? Ubiquense en la peor situación límite que hayan experimentado en sus vidas. Ahora intenten recordar qué fue lo primero que hicieron en ese momento. Puedo asegurarles que no fue pensar en un matambre tiernizado al roquefort. Fue más bien pedir que ALGO o ALGUIEN los ayude y como la imagen del dios ya está bastante instaurada en la sociedad, uno no hace más que ponerle nombre al personaje imaginado. Convengamos que éste muchacho omnipotente tiene una de las mejores campañas de marketing ever encima. Es conocido por el mundo, masas enteras se movilizan por él y a su vez no se lo conoce. Es un genio. Yo cuando sea grande quiero ser como él.

Si sienten ofendidos de alguna forma por este post, por favor, no dejen de comunicarselo a mi inodoro. Él sabrá proveerles una respuesta acorde a sus necesidades.

31 may 2009

Perspectivas



Vos o yo podemos conocer a la perfección un objeto. Vos podés pensar en una figura tridimensional tubular hexagonal con grafito por dentro y decir: "Un lápiz". Yo puedo decir: "Un lápiz". Sin embargo, dependiendo de cómo se mire tal objeto podremos sacar varias diferentes formas o usos del mismo puto lápiz. Cualquier persona que vive en situación de pobreza, que envía a su hijo al colegio puede tranquilamente pensar a la hora de comprar el objeto en cuestión: "Que lo parió, con lo que me gasto en esta mierda me pago un desayuno."

Entonces, yo lo veo como un lápiz, vos también (a menos que seas idiota) y el otro ejemplo, dada la situación que vive, no puede hacer otra cosa más que mirar al lápiz como un gasto poco relevante al lado de un buen plato de alimento.

¿A qué voy con ésto? Voy a que la mente humana no tiene límites. Y cuando digo que no los tiene, creanme que no exagero en absoluto. Para seguir, voy a bajar éste tópico a ejemplos, para hacer aún más clara su comprensión.

Una chica, justo después de haber hablado con su chico de ensueño por teléfono, habla con su mejor amiga para vomitar por el tubo de baquelita todo lo vivido.*

A: "AYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY no sabés lo que me pasóoooo?!"
B: "contame contame contame"
A: "Bueno, te acordás de Hermildo? el chico ese DIVINO con el que me hablé el otro día?"
B: "siii, como olvidarlo, estaba DIVINOOOO"
A: ".... Bueno, Hermildo, el mismo que habló CONMIGO el otro día, salió CONIMGO el viernes pasado"
B: "ahhh, mirá vos, no sabía que andaban en algo, peor bueno, contame contame, contame todo YA!"
A: "La cuestión es que después que lo llamé el otro día..."
B: "Pará, ¿lo llamaste?"
A: "Sí, lo llamé y como te decía, le dije que si le parecía podíamos encontrarnos, porque a mí me pareció que lo habíamos pasado muy bien y que bueno, si quería podíamos volver a salir, probar de nuevo, no sé, salir a cenar, salir a tomar algo, a bailar..."
B: "¡¿Y él que te dijo?!"
A: "Ahí está mi duda, me dijo que estaba ocupado en ese momento y que me volvía a llamar... pero no me volvió a llamar desde entonces... y la verdad que no sé que hacer, si llamarlo de nuevo o no"
B: "gorda, no te preocupes, seguro que perdió tu teléfono, o tal vez sigue ocupado hasta ahora"

Ahora veamos la misma situación desde otra perspectiva... La de un tipo.

C: "Juanchiiiiiiiii, ¿como va eso BALÍN?"
D: "Acá andamos, terminando de hacer unas cosas..."
C: "Che, te tengo que consultar algo..."
D: "Dime..."
C: "Te acordas de Romualda? La piba ésa que conocimos el otro día en la fiesta?"
D: "SEEEEEEEEEEEEEEEEE, cómo olvidarla... RO-MUAL-DA... que bien que venía ésa chica.
C: "... Bueno, el otro día la llamé y salí con ella, fuimos a comer"
D: "Mirá vossss, no sabía nada, la jugaste de callado. Pero bueno, contame, cómo te fue?"
C: "Lo pasamos bien, fuimos a comer algo y de ahí a tomar unas cervezas... el tema es que quedamos que me llamaba. Me dijo que no daba su teléfono a desconocidos."
D: "Olvidala"
C: "¡¿Qué?!"
D: "Ya está, es obvio, sino te hubiese llamado de toque."

Y ahora es cuando les pregunto, ¿qué ven de diferente como para que con los mismos síntomas, el muchacho piense de una forma y la muchacha de otra? ¿Será acaso que al tipo le importa poco? ¿O será acaso que el flaco prefiere no pensar en que la cosa simplemente no funcionó, para no seguir adelante y finalizar dándose cuenta que el verdadero problema era él mismo? ¿Podrá ser en el caso de la femenina (sí, adrede quise parecer un oficial de la bonaerense describiendo un ilícito), que debido al terrible lavaje de cerebro que sufre durante toda su infancia, pubertad, adolescencia, mayoría de edad, plenitud sexual y menopausia reacciona de ésta forma? Al meternos en éste tema, estamos hablando de madres despiadadas, amigas ingenuas, películas nefastamente tiernas e irreales, artefactos de color rosa, útiles escolares color rosa, más útiles rosa, mochilas de color rosa, Barbies, perros caniches y demás instrumentos satánicos. ¿Qué es lo que se logra por resultado? Que la chica esté predispuesta a pensar en que tal vez el chico inocentemente perdió el teléfono que guardó como contacto en su chopisimo celu nuevo.

NOOTTTTT.

¿Entienden la gravedad de la situación no? ¿Entienden la compleja alteración a la realidad generada por un simple llamado telefónico?

Pero llegando a éste punto, ustedes van a creer que soy alguna especie de machista pervertido aficionado al fútbol que no hace más que hablar de cualquier cosa sin saber absolutamente nada al respecto (lo cual de hecho hago). Pero no, porque así como la muchacha en cuestión cayó en las fauces de la maléfica maquinaria de mentiras generada por el lavaje de cerebro descripto antes, el chico no hizo más que reaccionar en la forma en que le enseñaron. Porque puede que al chico no le hayan centrifugado su materia gris en jabón en polvo de baja espuma, sin embargo recibió un adiestramiento intensivo (y equitativamente maléfico) para llegar a ser tan boludo como lo es. Porque como vimos en el ejemplo, el amigo le dice al muchacho que ante la demora del llamado prometido, él debería empezar a olvidar a la chica. Si nos ponemos a analizar éstas palabras podemos llegar a sacar por resultado que el hombre simplemente carece de cerebro. O tal vez, siendo un poco más flexibles, podemos pensar que su capacidad mental respecto a los sentimientos es bastante limitada y así estaríamos cerca de la verdad. El hombre desde la cuna misma es educado para ser hombre. Se le dice qué debe ser y qué no. Se le dice que debe ser fuerte y que no debe llorar, que debe ser independiente (o haciendo alusión a Mafalda, "In the pendiente") y que no debe dejarse llevar por las palabras de otros. De ésta forma, sin darse cuenta, no se está haciendo nada más que cultivar huevones para la próxima temporada.

Una vez aclaradas las partes, volvemos al tema que nos concierne, la bendita situación del llamado telefónico. ¿Alguien me puede explicar la diferencia? ¿Acaso alguien se atreve? (adoro éstos canales unidireccionales de comunicación)** ***

Dado que nadie se atrevió, voy a darles mi punto de vista (muy poco objetivo por supuesto).

Como anuncia el título de éste humilde pero pretencioso post, TODO depende de la perspectiva desde donde se lo mire. Si lo miramos desde la ópctica de un treintiañero solterón, diremos que los dos ejemplos son absurdos y que no tiene ningún sentido, ya que éstas cosas no pasan en "la vida real". Al margen de comentarios irracionales como los que me acabo de imaginar, podemos toparnos con la perspectiva de un adolescente, el cual todavía no degustó los sinsabores de la vida amorosa. El puberto va a ver todo como una aventura, sea una nena o un nene. Va a pasarla bien imaginándose las posibles situaciones que devengan de los hechos que puedan acontecer, ya sea pensando en las 1001 formas de que un hombre puede perder un teléfono, o las 3 formas en que se puede cortar relación con alguien para no caer en la cruda verdad.

Como para ponerle un moñito a la sarta de reflexiones pelotudas que no le importan a nadie, concluyo que: si no te llamó, seas nene o nena, es porque no le importás ni un poquito.

Saludos para todos.



* Sí, sé que el teléfono no se hace más de baquelita, pero la palabra es genial. Suena a un mineral que solo se encuentra en Neptuno.

** "IDIOTA, LA GENTE PUEDE HACER COMENTARIOS SOBRE LAS BOLUDECES QUE ESCRIBÍS!"

*** Bueeeeno, ni que tanta gente vaya a leer ésto.

21 mar 2009

Forma

¿Que forma tiene la vida? ¿Redonda? ¿Cuadrada? ¿Astralógenaparadigísitimamente formada? Es una pregunta que no se puede responder a ciencia cierta. Lamentablemente, para responder éste tipo de preguntas debemos hacer análisis profundos y conjeturas que nunca terminan de resolverse. Pero, ¿para qué perdemos tiempo haciéndonos preguntas que jamás vamos a responder? Sabemos que las respuestas a los planteos que nos hacemos se encuentran, o en la nada misma o en nuestras mentes; con el único detalle que se encuentran en los rincones más oscuros de la ella, lo que nos dificulta bastante la exploración de éstos. Es entonces donde entra la razón en juego. Sí, la misma que te dice que no deberías hacer la mitad de las cosas que hacés. Sí, la razón, sin darnos cuenta libra una batalla interminable adentro nuestro. Una batalla con la mente. Mientras que una no se cansa de trabajar y generar nuevos materiales creativos (o no tanto), la otra se encarga de abolir todos y cada uno de los que, a dedocracia (adoro ésta palabra), determina inviables de llevar adelante. Dentro de ésta definición podemos encontrar desde cortes revolucionarios de pelo hasta el simple hecho de hacerle saber a alguien lo que se siente por el otro. 

Vamos a explayar un pocoel ejemplo del pelo. 

Mente: "Ya sé! vamos a hacernos las rastas!"
Razón: "Cómo vas a hacerte las rastas? Serías impresentable, un vagabundo, un joumles! Además, jamás conseguirías trabajo así!"
Mente: "Pero esas son cosas sobre las que puedo llegar a trabajar. Sin embargo, lograr una personalidad no sería tan fácil como aparentar que soy una persona próspera y adinerada."
Razón: "Puede ser, pero así como sostenés que podés aparentar ser adinerado, usando ESO en tu cabeza, no vas a hacer más que lo que acabas de citar, aparentar tener personalidad, no te olvides que por más accesorios que uses, lo que sos, no va a cambiar por usar o no el pelo como un jamaiquino."
Mente: "Te dije que te odio?"

NOTA: Notarán que la razón y la mente hablan en plural, como si estuviesen incluyendo dentro de su debate a más gente. Podemos ubicar fácilmente éste contexto con una imagen conocida por muchos. Imagínense un parlamento, con muchos senadores debatiendo leyes y proyectos que sean de beneficio para la ciudadanía de un país. Sé que es difícil ubicar una imagen así, ya que no suele verse en nuestra adorada patria, pero hagan un esfuercito. Bueno, una vez ubicada la pelotuda imagen, reemplacen a los senadores, por tipitos. Duendecitos, cosas tiernas chiquitas, que en vez de debatir sobre el bien de nuestra nación, debaten sobre la coherencia o no de las decisiones que tomamos en nuestra vida. Aclarada la imagen, continúo con mi relato.

Para ir concluyendo con la idea, voy a volver sobre el otro ejemplo planteado con anterioridad las relaciones sociales y afectivas entre personas. Pero antes, no puedo dejar de aclarar el siguiente punto. Soy muy cagón. Puede que muchos NO se sientan identificados con lo siguiente.

Mente: "¡Propongo que vayamos hasta aquella esquina, donde está aquella muchacha muy bonita, a hablarle por lo menos!"
Razón: "¿Estás loco? Mirá lo que es esa piba, no te va a dar ni la hora, es más, se va a alejar sin dirigirnos siquiera la palabra."
Mente: "¡No creo que sea así, tenemos chances, mirá, nos está mirando!"
Razón: "Ahí vas otra vez, no nos está mirando a nosotros, simplemente está haciendo un rastrillaje panorámico."
Mente: "Me cago en vos, ahí voy..."

2 minutos más tarde...

Razón: "¿Viste que tenía razón?"
Mente: "Callate.-"

Mas allá de cualquier tipo de alusión personal, llevando éste debate al llano, concluiré que la razón suele darnos un punto de vista hiper objetivo, que a veces no se condice con lo que se termina dando en nuestras vidas. Ser medido en todas las acciones no tiene razón de ser y suele alejarnos de actividades que terminan siendo muy saludables para la vida ser humano. No a la nuestra, porque no somos humanos. ¿No?

Sé que voy a soñar con la imagen del senado repleto de enanos y duendecitos.